EL
premio
En
paz quiero alabar el aire
que
respiro, el sol y la fortuna
de
no envidiar a nadie cosa alguna,
Huir
de los premios y sitiales
los
títulos, los honores y la fama
Cada
fruto crece en su rama
y
luego de maduro siempre cae
Prefiero
el canto del zorzal al alba
y su alabanza generosa de ave,
al breve elogio del que aplaude
a
veces por debidas circunstancias
Si
el sabio condena, nada sabe
si
el vulgo aplaude, la gran fama
¿Qué
más premio o galardón quisiera
que
el del peregrino y sus andanzas
cuando encuentra un día mano amiga
que
a cambio de nada se prodiga?
No
hay dicha mayor ni más fortuna
que
la de transitar, dejando a tiempo
el andar,
gozoso por su trecho,
y
perderse en el pecho de la bruma
sin
gloria, ni anatemas, ni provecho