Cuando me vaya
que el óvalo guardián
de mis ojeras,
vainas de mi mirar, y
mi tristeza,
enraizada en el gris
de mi cabeza
sean como las nubes
pasajeras
Cuando en invierno quemes la madera
levantaré el adiós de
mi pañuelo,
y en la corteza dulce
del canelo,
aún olerás a la mujer
que era …
Lo gris, lo amargo
mío, y mi colmena,
lo que no nombro y
para ti escribiera,
lo lego al mar, las
olas y las piedras
Y esta abeja de monte
y madreselva,
que hizo casa en mi pecho, que va y viene,
será como la nube: de
los cielos
viajera sin destino,
canto ciego,
liviana, errante,
libre para siempre
Nora