Redención
Te tengo que olvidar, al cielo ruego.
Me tengo que alejar y siento miedo
de que sigas eterno en mi recuerdo
Este amor que no fue, fue sólo un sueño,
es espada
clavada en mi destino.
Pulido, muy filoso, fue el acero
Temido por mi amor, fiel y guerrero,
su golpe destruyó lo más querido,
pulverizó mis huesos y en mi sangre,
amortajó mi
pasión con sed y hambre,
soledad, ansiedad, miel y vinagre.
El amor no es castigo ni pecado
Y si fue amor reniega
del olvido,
renace y
retorna, aún sepultado…
NORA 2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario