martes, 19 de enero de 2016

Vida


Que al fin de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas; pero nunca muere.”
                                                                                                Manuel Acuña

Vida

Sobre mi pecho insomne,
 ya estás dormida, vida,
aún lates, y reposas, esperas y respiras
con una cruel y sabia ternura estremecida
                              Yo  te celebro, vida, a pesar de la escarcha,
de mis días sin sueños y  mi frente nevada
En ti mora el recuerdo de otras noches más claras,
pero hay náufragos yertos en mis mares profundos
Aún duelen  las entrañas de un verbo que no calla,
y me hieren los dardos tenebrosos del mundo
Sé que entrenas mis alas para el último vuelo
Una vez apagado lo tibio de mi aliento
me sellarás los labios, ya fríos, con silencio
Espero  te despidas sin adioses patéticos
que dejes en mi rostro esa paz de los muertos,
y un ramo de violetas sobre mis brazos quietos
Hay larvas laboriosas, hambrientas, al acecho,
convertirán en polvo todo cuánto doliera
-crudo festín   de carne, de linfa y de venas-
Pero tú vida,
 tú cambiarás de traje por una sangre nueva,
   por savia de capullos, siempre de viaje, y bella.

Nora 2015-10-16






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