Aquí está
mi corazón, sumiso, aletargado
respira, y tal vez ame todavía
Cardenal prisionero, silenciado
Una pena, singular tiranía
lo tiene para siempre
esclavizado
Hubo un templo de amor, ofrenda
viva
en altar de cristal, llama
votiva,
hoy Cartuja sin luz, cirio
apagado
Este es mi corazón, ése que aún
mece
sus alas mientras duerme; en el
olvido
se ampara, insomne vela, y se
adormece.
A veces, por un sueño sacudido,
se despierta llorando, y tal
parece
que volviera a ser niño, desvalido
Nora Rodríguez Amaral
No hay comentarios:
Publicar un comentario