miércoles, 5 de octubre de 2016

A mi madre

A mi madre


Célicas voces blancas, arpas, flautas y liras,
vibran en los versos de tu excelsa poesía
Y aunque no puedo oírte, creo que me iluminas,
cual lucero lejano me vigilas y guías

Con una fuerza ignota sigilosa te asomas,
enigmática y muda, de ternura vestida,
desde cielos remotos siembras luz y armonía
                                                disipando temores, perforando las sombras.

Visión resplandeciente que te llevas contigo
cenizas de Ave Fénix, memorias de neblina,
y extraños espejismos como este sueño mío

A tientas, tras tu ruta, va mi alma peregrina;
con los brazos tendidos, al final del camino
sin temor al vacío, bajo tu luz camina


Jacarandá

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