Poesía
La descubrí en la luz
de la alborada
como chispa de sol,
iridisada
Entró sin avisar,
apresurada
y deslizó en mi
oído una palabra
La descubrí ese día,
de su acento
brotaba una emoción
inesperada
cual libélula en
vuelo, liberada
de la guarida gris del pensamiento
Mensajera inasible,
misteriosa,
seductora, menuda
voz de viento,
onda pura, saeta
caprichosa
Vino y se fue, dejándome
en la frente
un roce de alas
tibias, vaporosas,
inefable caricia que
no vuelve
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