Sabor a nada
Convivencia infeliz, rutina y tedio
Amor desvanecido es un castigo,
es sentirse morir, ser cual mendigo
que sufre resignado sus carencias
Escombros de amor es lo que queda:
no encuentro ya en tu pecho la tibieza
que le dé a mi sentir sabor de nido,
ni tú sospechas cuánto se ha
perdido
Tu mente se va, no estás, ni sientes
La mirada perdida, indiferente
a tumbos va tu mente ausente
tras de tu ego enaltecido
Y si mi pena muere sumergida
en la mueca fingida de tu risa
muere y renace luego, estremecida…
Pétalos muertos de marchitas rosas
enlutan la vajilla y las copas,
el tictac insolente de las horas
anuncia ya el final de la jornada…
Sube la noche, cierro las ventanas,
sobran migajas de un amor que otrora
amantes nos unió y que ahora
es una cena con sabor a nada.
Nora 2005
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