A ti, Señor
Sabes de mi sufrir y
de mi llanto,
y del dolor humano y
la injusticia
Te sigo siendo fiel,
cuando te llamo
tu callas. Nos miras
desde lo alto
No te culpo, error es
mi ignorancia y mi porfía
Esperanzada y triste
te persigo, tú escapas.
Sembraste mi vergel
de oscuras zarzas,
brote a brote,
puntual, a muela y diente
mordiste y trituraste
mis simientes
Enfrenté las pruebas
más amargas
siempre confiando en
ti, sin entenderte
Te voy a esperar
hasta la muerte
Cómo y cuándo será, está
en tus manos.
Tal vez entonces, un
rayo de luz iridiscente,
- diáfano azote de tu
fuente de milagros-
derribe al fin las barreras de mi frente
y pueda descifrar tu
abecedario.
Nora 2015-03-16
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