El sueño
El sueño que fuiste
todavía dura
recurrente, rebelde,
puro y regio
con la misma sed de
sol y de agua pura
que requieren mis
entrañas y mis huesos
Venció la noche, el
tiempo, la premura
la sin razón de un
corazón artero
la lejanía , la
espera, el desconsuelo
El sueño duerme
eternamente, preso,
sin llave, ni candado
o cerradura;
es un sueño no más,
arrullo tierno;
no se debe tocar, así
perdura;
es delicada flor de invernadero,
no puede vivir a cielo abierto
Yo lo dejo dormir,
pues tengo miedo
de que quiera morir
si lo despierto
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